El espacio educativo es concebido como la conjunción de los aspectos físicos (la materialidad, la luz, el diseño, la ventilación, las dimensiones, entre otros) con los aspectos organizacionales, funcionales y estéticos (la distribución del equipamiento, la disposición de los materiales, etc.) propios del ambiente de aprendizaje.
Este binomio estrechamente interrelacionado de lo físico-espacial y aquello más allá de los físico
constituye lo que a
ctualmente se denomina espacio educativo. En algunos currículos se le identifica como escenarios, contextos o simplemente ambientes de aprendizaje.
constituye lo que a
Todas estas denominaciones, considerando que dan respuestas a ciertas distinciones, aluden en mayor o menor intensidad tanto a la selección de las condiciones físicas espaciales como a la organización, distribución e implementación de los diversos recursos y materiales, provocando con ello efectos concretos en la funcionalidad de los espacios, en el tipo de interacciones que se generan y en el desarrollo de las prácticas pedagógicas.
En efecto, el espacio educativo es una pieza fundamental para el desarrollo de los aprendizajes esperados.
Un ambiente que ofrece ricas y variadas oportunidades para favorecer el juego, la exploración,
la curiosidad y la interacción tiene una directa incidencia en la calidad de los aprendizajes.
la curiosidad y la interacción tiene una directa incidencia en la calidad de los aprendizajes.
En la actualidad, cuando se hace referencia al espacio educativo, no sólo se está aludiendo a la sala de actividades de un establecimiento sino a los más diversos escenarios donde se organizan y tienen lugar relaciones educativas. La concepción del espacio educativo que proponen estas Bases Curriculares incorpora, además de las salas de actividades o del patio de una escuela, jardín infantil o centro educativo, otros ambientes tales como: una plaza, una industria, un taller artesanal, una cancha de deportes y otros espacios públicos, por ejemplo, una biblioteca, un museo, una sala de exposiciones. Lo importante es la selección y/o adaptación de estos ambientes, de acuerdo a los propósitos del proyecto educativo que se desea implementar.
Desde esta perspectiva, el espacio educativo se constituye en un eje dinamizador de múltiples posibilidades y se transforma y adapta a los principios pedagógicos y a los aprendizajes esperados explicitados en estas Bases Curriculares.
Dentro de los variados
espacios educativos se pueden distinguir algunos más permanentes y otros más transitorios, la opción de una u otra posibilidad está determinada fundamentalmente por el tipo de modalidad que se trate.
Las modalidades que requieren espacios educativos de tipo permanente se caracterizan por desarrollar su trabajo en establecimientos especialmente edificados o habilitados para la atención de niñas y niños, como son las salas cunas, jardines infantiles, escuelas, colegios o centros abiertos.
En relación a ellos, es importante destacar que el país cuenta con una normativa técnica oficial 8 que regula las condiciones mínimas que deben cumplir las diferentes dependencias de la planta física de los centros del caso. En estas disposiciones se cautela la distribución de los recintos, sus respectivas capacidades y el estado general que debiera tener todo local educativo.
Por otra parte, los espacios educativos reconocidos como transitorios se caracterizan por emplear
otros tipos de ambientes tanto privados como públicos, debido a que buscan llegar a otros grupos de niños, que habitualmente no concurren a los centros establecidos. Estas alternativas de espacio requieren, de igual modo, de adecuaciones que resguarden la seguridad y la intención educativa de todo ambiente seleccionado curricularmente.
otros tipos de ambientes tanto privados como públicos, debido a que buscan llegar a otros grupos de niños, que habitualmente no concurren a los centros establecidos. Estas alternativas de espacio requieren, de igual modo, de adecuaciones que resguarden la seguridad y la intención educativa de todo ambiente seleccionado curricularmente.
Sin embargo, la concepción de flexibilidad que de acuerdo a estas Bases Curriculares debe caracterizar al espacio educativo, en el sentido de adoptar una estructura funcional a la diversidad de contextos pedagógicos, no implica dejar de tomar en cuenta un conjunto
de criterios válidos para que resguarden las condiciones y calidad de los aprendizajes.
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